Hace tiempo realizo estudios en materia de movilidad urbana (a nivel académico) para la ciudad de Pachuca. Me resulta necesario expresar el por que de la investigación, ya que para algunos (conocidos y no tanto) les es confuso a lo que me refiero y, sobre todo, del por que del lugar en el que la estoy realizando.

Lo primero que deseo precisar es que al hablar de movilidad me refiero a un fenómeno de movimiento de personas y no de vehículos. Esta anotación es necesaria ya que en muchos casos (inclusive en “planes de desarrollo”) se cree que los problemas de movilidad se resuelven construyendo más carreteras o levantando más puentes. Es decir, que el problema de movilidad es un problema de vehículos y/o carreteras.

Tengo grabado en mi mente la vez que escuché a Onésimo Flores decir:

“Pretender combatir el tráfico con más asfalto es como tratar de combatir la obesidad con pantalones más anchos”

Para ver la participación de Onésimo, vaya al final de este post

Esta frase me sacudió (y lo sigue haciendo) de tal manera que fue decisiva en mi elección del tema de investigación.

Y es que pareciera que en algún momento nuestra estrategia de desarrollo urbano radicaba en ir modificando y adecuando conforme “fuera saliendo el problema”, y no de planear pensando en “si el problema se llegara a presentar”.

Según el ultimo censo de INEGI, El Estado de Hidalgo cuenta con una población de 2,665,018 habitantes, de los cuales la ciudad de Pachuca aporta 267,862 habitantes. Este número parece ir de la mano con el crecimiento del número de vehículos de motor en circulación en la ciudad (sin contar, por supuesto, los datos y la influencia que se tiene con Mineral de la Reforma, Hgo.).

Si a esto le añadimos un indicador que nos revele que somos la cuarta ciudad con mayor congestionamiento vehicular en el país

Así es, tenemos un problema cada vez mayor.

Se dará cuenta que, de manera general, hay tres elementos en la formula anterior:

Población (ciudadanos, pasajeros, peatones),
Vehículos (particulares, servicio público) y
Carreteras (calles, bulevares, autopistas)

Si tuviera que darle prioridad a alguno de los anteriores elementos, ¿cuál sería?

Si elige la primera opción, entonces creerá que lo dicho anteriormente resulta cierto: la movilidad es un tema de movimiento de personas y no de vehículos automotores.

Ahora, imagine usted que tiene la facultad de establecer un incentivo para el uso del automóvil particular (aunque posteriormente lo modifique), ¿cuál es el resultado? Exacto, más autos en circulación. Más tráfico vehicular. Se dará cuenta que las personas que usan el transporte publico, los peatones y demás, no están dentro de la discusión.

Si usted es habitante de esta ciudad (o en su ciudad tiene un problema similar), le resultarán frecuentes frases como: “El tráfico es terrible”, “Ya nos parecemos al DF”, “¿Por qué no hacen un puente para los que vamos ‘directo’?”, “Si fuera de cuatro carriles, sería más fluido”.

La idea de este blog es compartir la existencia y beneficios de alternativas al automóvil particular y su efecto en el congestionamiento vial y, sobre todo, en el peatón. Establecer/aportar criterios que fomenten una movilidad urbana eficiente, digna y significativa.

Lo que se busca es evitar acciones que dejen al ciudadano de lado, fuera de la planeación.

Av. Juárez, Pachuca, Hgo.
¿Cuántos obstáculos para el peatón detecta?

Mientras tanto, cuando se encuentre en medio del congestionamiento vial, mire a su alrededor. Si ve a la mayoría de autos con una sola persona a bordo, pregúntese: ¿qué pasaría si todos los que estamos transitando fuéramos en un solo “gran” vehículo? Quizás parte de nuestras respuestas estén por ahí, por esa vía.