El diseño es un servicio a terceros cuya especialidad consiste en determinar, anticipadamente a su realización, las características finales de un artefacto y su modo de producción, […] sin embargo esta definición basada en la evidencia cotidiana resulta insatisfactoria y muchos insisten en definir el diseño en función de sus deseos y no de la realidad.

Raúl Belluccia

Establezcamos una premisa: el diseño no debe confundirse con el gusto. Hay grandes muestras de diseño que no son atractivas, y cosas muy bellas con poco o nulo diseño. Mi profesor de matemáticas siempre decía, después de resolver una ejercicio que tapizaba el pizarrón: “observen… al final, es la belleza de la ecuación”. Y si.

Lo anterior es para dejar en claro algo, y es que en arquitectura -al menos la arquitectura de nuestro tiempo- puede haber ejercicios de buen diseño y que cumplan con parámetros de belleza. Y otros en los que la belleza no radica en lo que se ve, sino en cómo funciona y logra su cometido.

Buscar formas para llegar a un mismo objetivo (diseñar) ha sido un tema que se ha investigado por décadas. Desde la Bauhaus, Bruno Munari, Christopher Alexander, Gonzalez Lobo, hasta Patrick Schumacher y otros contemporáneos, los métodos de diseño han sido tan variados y tan complejos como sus propios impulsores. A nivel local, Mario Rojas ha dejado una escuela muy consistente a través de su trabajo en la propuesta de una Metodología del diseño (a niveles urbanos, arquitectónicos y de mobiliario).

Continente Elizalde (si, así se llama), es arquitecto y profesor de arquitectura de la UAEH (México). Ha desarrollado un trabajo como resultado de su investigación doctoral. Su trabajo se centra en el área del diseño, bajo una linea que él denomina “diseño edilicio básico”, que traducido a lenguaje coloquial sería: “diseño de edificaciones de un grado de complejidad elemental (casas, pequeños comercios, etc.).

Lo define como básico, porque está pensado y va encaminado a proponer una estrategia para realizar el diseño de cierta tipología (21, que identifica en su investigación) en corto tiempo, en alumnos de arquitectura de cuarto semestre de universidad. La propuesta que comparte, resulta en una variante al proceso de diseño que hemos conocido. Al menos de forma local.

Pero no hay que confundirnos, Continente NO PROPONE una nueva metodología de diseño, lo que hace -y es el gran acierto de su trabajo- es identificar problemas que vive la práctica profesional en nuestra región (Hidalgo, México) y centrarse en el panorama que un recién egresado de arquitectura se enfrenta (tema poco abordado a nivel local) para reflexionar sobre el campo profesionalizante que le espera.

Su proceso es analítico, matemático y tiende a la productividad. Quizás por la naturaleza de su formación, por su experiencia como Director Responsable de Obra en activo o por su propia personalidad, no propone una metodología general de diseño, pero si un método para optimizar el tiempo de diseño: el modelado arquitectónico concurrente (MAC), un proceso que tiende al diseño de un objeto arquitectónico (una casa, por ejemplo) en corto tiempo y con alcances -casi- a los de un proyecto ejecutivo. Su proceso se centra en la división del problema en bloques, y posteriormente identificar variables que afectan (o afectarán al diseño).

La ventaja “profesionalizante” del método, es que involucra la práctica profesional con la clase en el aula. Los profesores enseñamos conforme fuimos formados y de acuerdo a nuestra práctica. Si estamos alejados de la práctica será, quizás, aún más compleja nuestra labor.

Si lo vemos en analogía, Patrik Schumacher (socio de Zaha Hadid Architects) presentaba en la Bienal de arquitectura de Venecia de 2008 el manifiesto paramétrico, solo que éste último analiza cientos de variables -el clima, las vistas, condiciones de percepción, análisis del tiempo, economía, etc.- y se vale de software especializado para llegar a resultados interesantes. Polémicos, pero interesantes. 

En el caso del modelo concurrente de Continente, su proceso es más artesanal (no por ello menos importante). Identifica solo algunas variables -de acuerdo a la región- y las aplica al proyecto en una serie de pasos en un esquema que denomina detonante gráfico.

Suena muy complejo, y aun mas como método de enseñanza en alumnos de nivel elemental, pero la ciencia es así, de proponer, confrontar y discutir. Eso sí, en un nivel de discusión profesional, de respeto y con responsabilidad académica. Tuve que asistir a sus ponencias, leer sus artículos, escucharle muchas veces y visitar unas de sus clases para entender que es de lo que va su trabajo. Y soy sincero, no fue nada fácil entenderlo (y no se si realmente lo he hecho). Creo que es una de las principales debilidades de la propuesta.

Le he manifestado mis dudas sobre el método, lo que me parece cuestionable y las virtudes de su trabajo. Le he compartido las cosas que no me gustan y no comparto, el área de oportunidad que tiene en cuanto a la comunicación de su propuesta, de lo rebuscado de algunos términos y del problema del uso excesivo de acrónimos.

Por otro lado, me agrada el planteamiento digital, la promoción del BIM como algo ya elemental en la profesión, que el aula se convierte en un experimento de un despacho u oficina de arquitectura, dejando de lado obsoletos restiradores e incomodos bancos, y trabajando con mesas o escritorios para bocetos en hojas y computadoras. Si, así como se trabaja hoy en día.

Aunque no comparto muchas de sus formas (soy de los que cree que los elementos físicos -planos, laminas- deben permanecer) creo que la apuesta por lo digital es una opción, de varias, que hay que explorar.

En los mismos días en que presentó su libro electrónico “Detonante gráfico“, fue reconocido por el Sistema Nacional de Investigadores a nivel Candidato, por su producción académica en el ramo. Cosa no tan fácil.

Seguramente Conty (porque me rehuso a llamarle doctor, mas por amistad que por otra cosa) seguirá indagando en el proceso de diseño que impulsa. Seguro estoy que el reciente reconocimiento del SNI, así como algunos otros factores, harán que la comunicación, la actitud y lo proactivo sean lo que mas se note y que sirva para ajustar lo que se tenga que ajustar. Porque todos fallamos, pero tan importante es aceptarlo como hacer cosas para corregirlo.

Venga con esto la discusión y la crítica, pues, como lo expresaba Voltaire: “la ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda”.