Hay algo que sucede cuando un arquitecto llega por primera vez a un terreno junto con los futuros habitantes de ese lugar. No es solo una visita técnica. Es, si se hace bien, el inicio de una conversación que puede cambiar completamente lo que se va a construir.

Eso fue exactamente lo que pasó en Casa Loma Bonita.

Un lote en una loma

Cuando los propietarios nos contactaron, la descripción era sencilla: un lote en una colonia de Pachuca, parte de una loma, superficie modesta pero suficiente. Una familia de cuatro integrantes. Querían su casa.

Sobre el papel, no había nada fuera de lo común. Pero los proyectos no se leen en papel. Se leen en el lugar.

El día que llegamos al terreno con ellos, lo primero que hicimos no fue medir. Fue quedarnos quietos un momento y mirar el potencial del sitio, hacia donde se abría el lote. Y ahí estaba: una vista directa hacia la ciudad de Pachuca que se extendía ladera abajo, limpia, generosa, completamente disponible.

Ese fue el primer secreto que el terreno nos reveló.

El segundo secreto lo reveló la familia

Mientras recorríamos el lugar, comenzamos a hablar de cómo vivían. No solo de cuántos cuartos necesitaban o de qué metros cuadrados tenían en mente. De cómo vivían.

Y salió algo que no habíamos preguntado directamente: en esa familia, la cocina era uno de los lugares más importantes de la casa. El lugar donde se reunían, donde se sentaban a platicar mientras cocinaban, donde los niños convivían. Ese tipo de cocina que ya casi no existe en las casas nuevas, desplazada por el comedor formal y la sala de televisión.

No necesitaban una cocina funcional. Necesitaban una cocina que fuera el corazón de su vida cotidiana.

Con esa información, el proyecto cambió de dirección por completo. Ya no era un lote pequeño con limitaciones. Era una oportunidad de hacer una casa organizada alrededor de dos ideas simples y poderosas: la vista, la cocina y la experiencia de vivirlas.

Lo que sucede cuando se piensa en el otro

La cocina terminó siendo un espacio de jerarquía en la planta. No solo la sala a doble altura, o el cuarto con vista panorámica. La cocina. Orientada para aprovechar la vista hacia la ciudad, con características que invitan a estar y no solo a pasar, conectada visualmente con el área donde los niños pueden estar mientras los adultos cocinan.

Cada decisión de organización en esa casa, la posición de las escaleras, la altura de los muros, la ubicación de cada apertura, se derivó de esa comprensión inicial.

El resultado es una casa que se siente bien desde el primer momento en que la habitas, porque fue diseñada para la manera en que esa familia específica vive.

Los amigos de RadioArquitectura, sitio especializado en arquitectura mexicana, nos visitaron durante la construcción del proyecto y documentaron la casa en un recorrido en video; ahí platicamos de viva voz la experiencia (gracias Fabián por la gentileza):

Entonces, ¿cuál es el secreto?

La experiencia espacial no es un concepto abstracto. Es la sensación concreta de que ese lugar fue hecho para ti, y se construye en la organización del espacio, no tanto en los acabados.

Estamos muy agradecidos con los propietarios, quienes confiaron en nosotros y nos permitieron materializar lo que percibíamos de su tan linda familia.

El buen diseño comienza en el entendimiento de cómo una familia específica habita su vida. El arquitecto no lo inventa. Lo escucha, lo observa y lo traduce en espacio.

Casa Loma Bonita — AMORFO Arquitectos

5 cosas que vale la pena considerar antes de diseñar tu casa

  1. Observa cómo vives hoy, no cómo crees que deberías vivir. ¿Dónde se reúne tu familia naturalmente? ¿Qué espacio de tu casa actual evitas y por qué?
  2. El terreno tiene información. La orientación, la topografía, las vistas y la relación con el entorno son datos de diseño, no obstáculos.
  3. La organización vale más que los acabados. Un espacio bien proporcionado y bien orientado se siente bien aunque sea sencillo. Al revés no funciona.
  4. El programa no es una lista de cuartos. Es una descripción de cómo quieres habitar: cuánto tiempo pasas en casa, si trabajas desde ahí, si recibes seguido, si tienes mascotas.
  5. La primera visita al terreno es parte del proyecto. Si tu arquitecto no te pide ir contigo al lugar antes de dibujar, pregúntate por qué.

En AMORFO trabajamos así desde el primer contacto. Si quieres iniciar esa conversación, escríbenos aquí.